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16-08-2013

Marqués de Cáceres: embajadores del vino español

Esta bodega es un ejemplo de excelencia vinícola con cada vez más protagonismo internacional. 

En esta bodega es más fácil preguntar en que lugar no venden su vino que la lista de dónde sí lo hacen. Están en más de 120 países, como filosofía de empresa, "porque hay que estar". Probablemente, se podría decir que Marqués de Cáceres es el líder en aeropuertos del  exportación. Empezaron a salir fuera en 1975, ya que sus vinos en un principio no encontraron mucho hueco en el por entonces caótico mercado nacional. 

Los Forner son oriundos de Valencia donde se dedicaban a la elaboración de vinos. La Guerra Civil los dejó sin nada y tuvieron que emigrar a Burdeos. Pero Enrique Forner quería volver a casa, y en 1970 se planta en Cenicero, La Rioja, y monta Marqués de Cáceres. En 1974, sólo cuatro años después, sale su primer vino al mercado. Es un vino embotellado, bien etiquetado y que debido a la influencia bordelesa de su propietario aparece con más cuerpo, más estructura, más fruta en nariz, a diferencia de lo habitual de entonces en los vinos embotellados, mucho más ligeros y dominados por la madera. Eso en cuanto a las pocas marcas, casi todas riojanas, de vinos embotellados que existían, ya que el mercado nacional se nutría sobre todo de vinos de mesa envasados en botellas de litro y de vino a granel que se compraba por cuartillos en la bodega de la esquina. 

En 1983 se incorpora Cristina Forner, la hija del fundador, actualmente al frente de la firma tras el fallecimiento de su padre, que se lanza desde su llegada al mercado internacional. En la actualidad Marqués de Cáceres es toda una potencia vinícola, con unas excelentes instalaciones donde se apilan varios miles de barricas de roble. Controlan más de 2.000 hectáreas de viñedo con contratos a largo plazo con viticultores de toda la vida, incluso un 10% del accionariado son viticultores que aportan sus tierras a la casa. Según declaran, producen entre 800.000 y un millón de cajas de vino de 12 botellas al año. Elaboran toda la gama de vinos. Empezando por un blanco y un rosado jóvenes de rotación rápida que representan el 35% de su producción. Hacen un blanco fermentado en barrica, que es el Antea, y los tradicionales tintos crianza -punta de lanza de la casa-, reserva, gran reserva y algunos reservas especiales en función de los años. Vinos todos ellos de muy buen nivel, con personalidad, donde en los más jóvenes domina la fruta, y en los mayores unos elegantes tonos especiados, con estructura en boca, pero frescos y modernos. Y por último está la alta gama, con los vinos Gaudium y MC, extraordinariamente buenos y de los que producen entre los dos unas 50.000 botellas, que venden en cupo. Exportan el 52% de su producción y sus mejores mercados son Estados Unidos y los países europeos, incluida Francia, lo que hace comentar a Cristina Forner que es como vender la Biblia en la Meca, pero que aun así lo consiguen. En Europa venden el 49% de su exportación; en el continente americano, el 46%; en el mercado Asia-Pacífico, el 2%, y en Oriente Medio-África, el 1%. El otro 2% se vende en los duty free de todos los aeropuertos del mundo. 

Ante la bajada de precios que muchas bodegas están realizando para entrar en los mercados internacionales, ellos se niegan. "Nuestra filosofía comercial es la de vinos de calidad alta", explica Cristina Forner. "No bajamos los precios, pero disponiendo de 2.000 hectáreas de viñedos estamos en condiciones de ofrecer mucha calidad manteniendo los precios, es nuestra forma de competitividad. Es importante mantener la línea de prestigio. No nos lanzamos como locos a unos mercados u otros, sino que vamos redistribuyendo para mantener una imagen consistente, es decir la defensa de nuestra marca, a la que hay que darle vida todos los días". 

La idea es trabajar a largo plazo y, por ejemplo, el mercado chino les interesa, pero sin jugar con los precios como hace mucha gente, sino que van solamente con los vinos más caros. "El trabajo cotidiano y la honestidad ante nuestros clientes es la base de todo", comenta Cristina Forner.

 Si están en algún país extranjero y les entran ganas de llevarse a la boca algo que les recuerde a su casa o a España, den una vuelta por algún buen restaurante, un buen hotel o el aeropuerto internacional más cercano, que seguro que encuentran una botella de Marqués de Cáceres. Los grandes embajadores del vino de calidad español.

Fuente: Expansión.com