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24-07-2013

Ahora Guijuelo exporta jamones hasta a Dubai. 

Es la historia de cuatro generaciones con un origen casual: la construcción de un apeadero en Guijuelo implicaba la llegada del ferrocarril a este pueblo de Salamanca, lo que dio la idea a un emprendedor. ¿Por qué no llevar cerdos procedentes, sobre todo, de Galicia y Extremadura para crear un pequeño negocio de salazón de jamones? Más de un siglo después, aquel proyecto, convertido en Carrasco Guijuelo, es una empresa que registra una facturación anual de 8 millones de euros, de los que 1,5 millones (casi un 19%) se deriva de la actividad exportadora. Es la cuarta generación, encabezada por miembros de esta saga como los hermanos Juan Atanasio y Francisco Carrasco, la encargada de liderar una estrategia de internacionalización que arrancó en 1998. Hasta llegar a convertir el crecimiento en el exterior en un eje clave en los planes de la compañía, Carrasco Guijuelo ha vivido más de un siglo de historia en el que ha creado una cartera de productos de alta calidad, percibidos como una auténtica marca de lujo en el mercado gastronómico, con productos como su jamón ibérico o su lomo, considerados como auténticas joyas. 

En segunda generación, Atanasio Carrasco, hijo de Francisco, adquirió una finca en Jerez de los Caballeros (Badajoz) y decidió construir un matadero. En esta finca, se inició "la cría de cerdos ibéricos, en un momento en el que la raza ibérica empezaba a tener importancia, aunque tardaría aún algunos años en adquirir el prestigio que hoy tiene", explica Juan Atanasio Carrasco, cuarta generación. En 1984, la tercera generación, liderada por Santos Carrasco, logra la constitución de la Denominación de Origen Guijuelo, con la que se regula y formaliza el sector del jamón ibérico en esta región. "Hay una prioridad" de la cuarta generación: "La innovación", comenta Juan Atanasio Carrasco, gerente y consejero delegado de la compañía, mientras su hermano Francisco dirige el departamento Comercial y de Márketing. 

Hay otra pieza clave en la gestión: su padre, Santos, que continúa al pie del negocio a diario, mientras ha ido dando paso en las funciones de su gestión a sus hijos. "Desde pequeños, hemos aprendido sobre el terreno, los campos, secaderos y bodegas. Es de este aprendizaje de donde viene la obsesión por las piezas únicas, el amor al producto", argumenta Juan Atanasio Carrasco. El peso del exterior Hoy, con un equipo de 40 empleados, Carrasco Guijuelo cuenta con delegaciones propias en Cataluña, País Vasco y Madrid, mientras mira al exterior como prioridad para su crecimiento. "Llevamos exportando desde 1998", comenta Francisco Carrasco (cuarta generación).

Su actividad se dirige a regiones donde el producto ibérico es muy valorado. "Actualmente, los países a los que exportamos son Francia, Italia, Alemania, Inglaterra, Holanda, Bélgica, Dinamarca, Rumania, Hong Kong, Singapur, Australia, Colombia, Venezuela, México y Dubái". ¿Hay prioridades geográficas? "Para nosotros, los países más relevantes son Francia, Australia, Holanda, Italia y México", afirma. Mientras, el cerdo ibérico permanece en sus tierras, antes de pasar por una instalaciones muy avanzadas desde el punto de vista tecnológico, eso sí, bajo un mensaje clave: "El proceso sigue siendo cien por cien artesanal", sentencia Juan Atanasio Carrasco.

Fuente: Expansion.com